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Vandalizan estatua de La Sirenita en Dinamarca por considerarla un símbolo racista.

Vivimos tiempos de grandes cambios en el mundo; en Estados Unidos las protestas en contra del racismo han provocado que se remuevan estatuas de personajes históricos por haber sido racistas, pero a veces esta lucha legítima contra un problema real puede llegar a desviarse de su objetivo como ocurrió en Dinamarca recientemente con una estatua de La Sirenita.

Como muchos sabrán, a pesar de que la historia es conocida sobre todo por la película de Disney, originalmente fue popularizada por Hans Christian Andersen, escritor danés que falleció en Copenhague en 1875. En dicha ciudad, capital del país, existe una estatua de La Sirenita realizada por el escultor Edvard Eriksen e instalada en 1913 en la bahía del Puerto de Copenhague, fue un encargo del empresario cervecero Carl Jacobsen. La obra es de bronce y mide 1.25 metros.

El viernes la policía local confirmó a Associated Press que la famosa pieza fue vandalizada con un graffiti que dice “racist fish” (pez racista), quizá inspirado en la controversia que tuvo lugar el año pasado cuando se anunció que una actriz afroamericana interpretará a la protagonista del remake live-action de La Sirenita.

De acuerdo con el cuento original, la sirenita “tenía la piel clara y delicada como un pétalo de rosa, y los ojos azules como el lago más profundo”, una representación que hoy no es muy bien vista pero que en otro tiempo era el estándar de belleza occidental. En la adaptación animada de Disney la sirena también es blanca y ojiazul, por lo que muchos fanáticos tuvieron una respuesta negativa al casting de la actriz Halle Bailey, y entre las quejas aparecieron numerosos comentarios racistas sobre su aspecto físico.

Hasta ahora no hay pruebas de que esa haya sido la motivación, solo se trata de una suposición nuestra. Por otro lado Ane Grum-Schwensen, académica del Hans Christian Andersen Center en la Universidad de Dinamarca del Sur comentó que no entendía por qué llamar al personaje “racista”: “Por supuesto, en general con las obras literarias, puedes leerlas con varios lentes. Sin embargo, me resulta un poco difícil de ver, lo que sería especialmente racista en la aventura La Sirenita”.

Esta no es la primera vez que la estatua de La Sirenita es vandalizada: en 1964 le cortaron la cabeza y nunca pudo ser recuperada, pero con los moldes originales se volvió a fundir y se la volvieron a poner. En 1998 nuevamente la cabeza fue robada, pero se pudo recuperar; en 2003 la estatua fue hundida en el agua por vándalos con el uso de una palanca y explosivos; en 2006 le colocaron un juguete sexual; en 2007 la cubrieron de pintura roja por activistas que protestaban contra la caza de la ballena piloto; y en 2017 la cubrieron de pintura blanca y azul.

De acuerdo con la policía, otras estatuas en Copenhagen también han sido vandalizadas con “varias frases”, y aunque no confirmen que en los otros casos también haya mensajes antirracismo, es posible que estos actos sean el eco de lo que está ocurriendo en Estados Unidos y otros países, donde los monumentos del pasado son destruidos.

La verdad es difícil entender por qué La Sirenita podría ser considerada racista, ¿será porque el autor la describió como de piel blanca? No parece tan descabellada la idea de que la controversia en torno a Halle Bailey inspiró a una persona a arremeter contra un personaje literario tan querido.

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