“Unidos” una cinta alejada de la creatividad que Disney imprime a sus producciones

En este capítulo tenemos una película de animación que está lejos de los niveles de creatividad al que nos ha tenido acostumbrado la compañía que la realiza. Hoy en la pantalla de Cinemagazin hablamos de “Unidos” lo más reciente de Pixar.

La secuencia introductoria de Unidos muestra un pasado repleto de magia y fantasía, un mundo poblado por hadas, elfos y dragones en libertad que se contrapone a un presente en el que aquellas criaturas olvidaron su carácter mitológico para convertirse en seres integrados al escenario urbano y tecnológico. Más allá del efecto cómico que puede generar ver a unos unicornios peleando por los restos de comida de un caneco de basura como perros callejeros, o que un pequeño dragón haga las veces de mascota, no hay demasiada sutileza a la hora de trazar las proximidades de ese juego de espejos entre ambas temporalidades. Tampoco habrá sutileza en todo lo que sigue. Hace un buen tiempo que Pixar anda con la brújula desorientada, como si la sobreexplotación de secuelas de los últimos años hubiera adormecido la capacidad creativa de uno de los estudios más importantes de la historia del cine. En ese sentido, un punto a favor es la apuesta por la creación de un universo propio y nuevos personajes, algo que dice menos sobre la película en sí que sobre el estado de una industria muy cómoda en sus tópicos habituales.

El segundo largometraje como director del animador Dan Scanlon luego de Monsters University propone un relato que, como Coco, aborda el peso de las tradiciones y cómo ellas muchas veces chocan con los mandatos modernos, celebrando de paso los valores de la familia, en lo que es el primer tópico que hace de Unidos la película de Pixar con más espíritu Disney desde Un gran Dinosaurio.

Unidos abraza el modelo de las road movies poniendo a sus personajes en una ruta y con un objetivo de llegar en tiempo y forma a un lugar para encontrar un diamante. Más allá de las referencias a Indiana Jones con la clásica secuencia que culmina con el rescate de un objeto justo en vísperas de la clausura de la puerta de una cueva, la aventura no es precisamente el fuerte de un guión en el que los conflictos se resuelven a pura magia. Aquí sucede lo mismo que con muchas películas que confunden lo fantástico con lo arbitrario: siempre hay algún truco, alguna frase, que cuadra perfecto con las necesidades de los protagonistas.

Es cierto que el guión escrito a seis manos por Dan Scanlon, Jason Headley y Keith Bunin tiene ritmo. Como también que probablemente el público más bajito disfrute por completo de estas criaturas bellas aun en su fealdad. Pero sobre la última parte Unidos se lanza enteramente al terreno del sentimentalismo más burdo y evidente, incluyendo el típico recurso del protagonista que, al leer una carta, resignifica situaciones recientes -que la película se encarga de mostrar, como para que quede bien clarito todo- que terminan dando vuelta como una media sus sentimientos. Pixar es una de las compañías de mayor talento en Hollywood, un estudio cuyas películas son capaces de emocionar a públicos de todas las edades, de todos los estratos sociales, de todas las culturas. Esa capacidad es una virtud extraordinaria, siempre y cuando la emoción parta de una búsqueda genuina y no de un cálculo matemático. A Unidos se le notan demasiado las líneas argumentales en las que se espera que el público se conmueva, como si aquí la prioridad máxima sea arrancar lágrimas a como dé lugar. Una idea que está bien lejos de las mejores épocas de esta empresa.

Nuestra calificación para esta película es 3.

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