El cine en tiempo de Coronavirus: Casi tres millones de espectadores en las salas de Francia en las tres primeras semanas desde la reapertura.

Aunque está funcionando al 30% de su capacidad habitual, hay algunos síntomas positivos en el mercado galo.

Desde su reapertura el pasado 22 de junio y hasta el 14 de julio los cines franceses convocaron a 2.770.000 personas, una cifra baja en comparación con tiempos normales, pero mucho más alta de la registrada en otros países que abrieron las puertas de los complejos para la misma época y luego de tres meses de cierre a causa del COVID-19.

En los últimos 9 días de junio se vendieron 998.203 entradas (casi 111.000 por jornada), mientras que en los primeros 14 días de julio se cortaron 1.780.000 tickets (un promedio diario de 127.000). El crecimiento es lento, pero progresivo. La cinefilia de los franceses se mantiene inalterable, pese a los lógicos temores por los rebrotes que se están registrando en distintos lugares de Europa.

Es difícil proyectar cuándo se volverá a las cifras habituales a esta altura del año (unos tres millones de localidades por semana), pero con casi un tercio de la concurrencia habitual Francia lidera el ranking de los países en plena recuperación en la convocatoria de público. Y eso que en el período citado no han habido lanzamientos de Hollywood ni estrenos nacionales de importancia.

Entre las buenas noticias cabe mencionar la primera semana en cartel de Tout simplement noir, de Jean-Pascal Zadi y John Wax (255.000 espectadores), el arranque de Été 85, de François Ozon (50.000 entradas en apenas dos días) y los 181.000 tickets de Perfumes, de Grégory Magne, en 14 días en cartelera, según los datos del portal Cineuropa.

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