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Cine Análisis

VIAJE AL CENTRO DE LA TIERRA

VIAJE AL CENTRO DE LA TIERRA

A pesar de que está dirigida por un especialista en efectos especiales, Eric Brevig, (cuyo currículum en dicha especialidad incluye, por ejemplo, Hombres de negro, Pearl Harbor y El día después de mañana), el énfasis de la película no está en ellos sino en la narración. En cierto modo, es una película menor, en el mejor sentido del término: cálida, cuidada y nada pretenciosa.

Sin grandes innovaciones desde lo argumental ni sorprendentes interpretaciones actorales, este filme está protagonizado por el carismático Brendan Fraser; un actor con la capacidad de generar empatía con su interpretación y despertar interés en su misión como personaje. La película no tiene el grado de detalle de la novela de Verne, pero sí sostiene un interesante despliegue visual en cuanto al arte y la puesta en escena, manifiestamente pensada en función del 3D, al cual se encuentra sujeta.

Esta es una cinta, de la cual se sale con una sonrisa en el rostro, porque es innegable que resulta ingeniosa y divertida. Por lo tanto, se constituye en una opción para rememorar aquellas viejas películas, de corte fantástico, que asombraban a los espectadores de aquellas épocas; sobre todo si se tiene la oportunidad de verla en 3D.

En conclusión, una realización orientada a entretener al público infantil, que resulta agradable para los padres, porque es dinámica y brilla por su brevedad. 90 minutos, bastaron para llevar a cabo el desarrollo narrativo de una gran aventura, con la carga justa y necesaria de monstruos y efectos computarizados. En definitiva, cine de entretención de buena factura, efectivo, simple, con efectos y para no pensar tanto.

QUIERO ROBARME A LA NOVIA

Quiero robarme a la novia

Para nadie es un secreto que la comedia, que se hace hoy en día, presenta una calidad que deja bastante qué desear. Por un lado, el público se encuentra con productos para adolescentes, que algunos encumbran por su carácter supuestamente trasgresor. Por otro, hay que soportar a una serie de “profesionales” del género, que lo único que parecen saber hacer, es de payaso.

Una cinta como ésta, sólo se puede calificar como “poco inteligente”. Sus diálogos, por ejemplo, resultan simples y su estructura, se basa en una serie de situaciones sin chispa, en las que se suceden toda suerte de clichés cinematográficos, que el público ya ha visto en no pocos largometrajes.

Pero lo peor no es eso. El verdadero problema de esta película, es que es incapaz de generar varias sonrisas en el espectador, quien está más pendiente de observar la hora de su reloj, que de contemplar lo que está aconteciendo en la pantalla. Los mejores gags de esta cinta, son los que precisamente se muestran en su trailler, y teniendo en cuenta que éstos no son de lo mejor, es claro que este es un producto de escasa calidad y aburrido.

En cuanto al reparto, Patrick Dempsey parece dispuesto a compaginar su trabajo, en la televisión, con sus diversas apariciones en producciones de Hollywood. Aunque su interpretación es correcta, carece del carisma de las grandes estrellas; algo que en menor medida, también le sucede a Michelle Monaghan. El recientemente desaparecido Sydney Pollack, apenas aparece en unas cuantas escenas, siendo bastante desaprovechado su personaje.
En conclusión, una cinta del montón, sin originalidad en sus planteamientos, situaciones, gags y motivaciones en sus personajes, que no consigue ni siquiera distanciarse de los recursos típicos de un género desgastado en los últimos años.

IMÁGENES DEL MÁS ALLÁ

Imágenes del mas allá

Otro remake americano más de una película oriental; esta vez sobre el filme tailandés “Shutter” de 2004. El mayor problema que tiene esta cinta, radica en su enredado guión, que pasa de una situación a otra, completamente distinta, sin que haya coherencia y que plantea líneas de acción, que luego no se desarrollan. Los personajes tampoco están definidos, ni siquiera los protagonistas; arquetipos que pretenden contar una historia, que no llega a emocionar en lo más mínimo al espectador.

En este sentido, los actores tampoco ofrecen su mejor interpretación; así que no hacen resaltar sus ya de por sí minúsculos personajes, que se convierten en meras marionetas en manos del director. Joshua Jackson, por ejemplo, recuerda mucho a su personaje en Dawson's Creek, demostrando que no ha mejorado con la edad.

La dirección de Masayuki Ochiai, está muy acorde con lo plano del guión, pues parece ejecutada sin fuerza ni ritmo y con una alta dosis de monotonía. No hay nada que transmita el desasosiego y terror, que debería atrapar al público. Las escenas de miedo son obvias y poco atrayentes. Ni siquiera la dirección de arte, logra resaltar tenebrosidad alguna en la atmósfera. Nada en la fotografía o el entorno, proporciona verdadera angustia o temor.

Imágenes del más allá es un remake sin originalidad ni personalidad propia; una vacía adaptación occidentalizada y juvenil. Otra de tantas versiones sin fuerza, brillantez o aliciente, que atraiga al conocedor de la obra original o al espectador casual.

YO SOY OTRO

yo soy otro

Desafortunado ingreso al cine de ficción del reconocido y premiado documentalista Oscar Campo, que sugiere una serie de pretensiones poco logradas en su desarrollo. En relación con el guión, Campo intenta establecer una conexión entre el conflicto colombiano, la violencia en la humanidad y los conflictos internos del protagonista; pero el resultado, no construye claramente esas relaciones. El recurso utilizado, es simplemente pegar imágenes de diferentes fuentes, además de las montadas dramáticamente por el director, lo que deja la sensación de una conexión gratuita. Igualmente, cuando intenta generar los amarres a través de los pasajes en off, las líneas de texto resultan tan acartonadas y en algunos casos, hasta moralistas, que despiertan distancia con el espectador.

Este es un guión, que parece sumar, de manera gratuita, imágenes que al director le parecen escabrosas, pero que no resultan justificadas en la trama, como unos extras comiendo perro o un brazo amputado a un sicario. Adicionalmente, la trama parece mezclar ideas de películas como “Matrix” y “El Club de la Pelea”, que por haber sido hechas anteriormente con todos los recursos de la gran industria, lucen precarias en esta propuesta de Oscar Campo.

En cuanto al sonido, se presentan desniveles que no hablan muy bien de la película, en relación con el momento técnico que vive el cine colombiano. Respecto a las actuaciones, el escaso reparto y la calidad de las interpretaciones alcanza a verse no tanto como una virtud, sino como una deficiencia y hace recordar las limitaciones de recursos que tiene nuestro cine.

En relación con la edición, algunos críticos han elogiado el uso de recursos del videoclip en una película caleña. Sin embargo, vale la pena anotar que los elementos utilizados remiten al videoclip de los 90´s, más que a una mirada actual de ese género expresivo; así que los recursos utilizados, lucen un poco desactualizados. Ejemplo de ello, la aparición recurrente del televisor sin señal o la permanente aparición de imágenes de archivo de noticiero.

Para rescatar, las referencias a trabajos anteriores realizados por el documentalista Oscar Campo, como la escena de las fotografías que se diluyen por la cañería o la mezcla de químicos sobre papel fotográfico, que remiten claramente para quienes conocen la obra del profesor Campo, a sus trabajos sobre Fernell Franco y Oscar Muñoz.

Finalmente, un trabajo sobre el cual se habían despertado muchas expectativas; lo que tal vez terminó pesando negativamente en el desarrollo y resultado y que se vio reflejado en la escasa asistencia del público a las salas y en el fugaz pasó de la producción por la cartelera. No hay duda, que Oscar Campo, tiene ganado un lugar importante en el mundo del documental en Cali y en Colombia. Ojalá una próxima incursión en la ficción, tenga mejores resultados.

LA MOMIA: LA TUMBA DEL EMPERADOR DRAGÓN

LA MOMIA: LA TUMBA DEL EMPERADOR DRAGÓN

“Es una película de aventuras, para pasarlo bien; con romance incluido, explosiones, mucha acción y luchas estupendas…es entretenimiento”. Estas palabras de Brendan Fraser, definen perfectamente la esencia de la película. No se trata de la séptima maravilla del mundo, pero será difícil aburrirse con la historia. Rob Cohen, fiel a su filmografía de acción, impone un frenético ritmo a las batallas, con multitud de planos y ángulos y muchos más efectos especiales que en los filmes anteriores. En este sentido, hay una mayor presencia de criaturas (como hombres de las nieves o dragones) y de luchas de artes marciales, que aunque son visualmente notables, quizás resten algo del aire clásico de la saga, que es sin duda una de las caves de su éxito. Pero ese tono añejo, sí está presente en los personajes, con sus pistolas y sus metralletas, ya que el filme acontece en los años 40´s del siglo XX. Otro punto a destacar, es el humor, que aunque quizá no tenga la intensidad de las otras entregas, está presente; como en las situaciones en la que se ve inmerso el divertido cuñado del protagonista.

Y como viene siendo habitual, en la saga, el romance se apoya en el hondo sentido de la unidad familiar. Hay tensión entre padres e hijos, hay relatos de primeros amores y una fidelidad que a veces va más allá de la muerte. En cuanto al reparto, la sorpresa más grande es la presencia de María Bello, quien sustituye a Rachel Weisz, en el papel de Evy. En su favor, hay que decir que no se echa de menos a la actriz inglesa. También es una buena apuesta, la inclusión de dos de los más prestigiosos actores orientales: Jet Li, como el malo de la película y Michelle Yeoh, que encarna a la bruja buena, Zi Yuan. Por último, vale la pena anotar que el joven Luke Ford, se estrena con soltura interpretando, al hijo de Rick, quien ya se prepara para el relevo generacional.

En conclusión, una afable película de aventuras, que sigue el modelo de las dos anteriores, protagonizadas por el intrépido Rick O'Connell, y en la que sólo se cambia el antiguo Egipto, por otra cultura milenaria: la china.

EXPEDIENTES SECRETOS X QUIERO CREER

EXPEDIENTES SECRETOS X QUIERO CREER

Estamos ante una película deslucida y deficiente, pero que tiene un entrañable encanto para los fieles seguidores de la serie de televisión, quienes se reencuentran, una vez más, con la pareja protagónica. Es un largometraje al que le faltan pretensiones artísticas y que posee un guión que semeja, más bien, un libreto desechado. El público no encuentra aquí paranoias conspiratorias, ovnis, extraterrestres ocultos o cualquiera de las temáticas paranormales, que hacían las delicias de los incondicionales de Mulder.

Sin una base sólida sobre la cual asentar la narración, el director Chris Carter presenta un producto con una absoluta ausencia de ritmo; una sucesión de acontecimientos vacíos. Tampoco ayuda a la producción, el fallido reparto que acompaña a Scully y Mulder: una Amanda Peet despistada e insustancial y un Xzibit, ciertamente lamentable.

Expedientes Secretos X Quiero Creer, llega diez años después de la primera incursión de la serie de televisión en el cine y transcurridos, seis años, desde el final del programa en la pantalla chica. Pero hay que aclarar que lo hace, gracias al auge de secuelas, remakes y adaptaciones cinematográficas de cómics, que se vive en la actualidad y que genera historias que se ajustan a la posibilidad de generar, rápidos dividendos económicos, aprovechando la nostalgia de la audiencia.

En conclusión, una película que artísticamente no da la talla. Una cinta que se olvida tras salir de la sala de cine, sin que siquiera genere una curiosa reflexión existencialista. Se trata de un largometraje que desaprovechó la oportunidad para abordar temáticas delicadas, como la pederastia practicada por sacerdotes ó la investigación con células madre ó la existencia de Dios y su relación con los hombres. Una película a la que le faltó valor para desarrollar una crítica, más aguda contra el presidente de los Estados Unidos, que sólo se ve esbozada en unos pocos momentos.

EL CABALLERO DE LA NOCHE

EL CABALLERO DE LA NOCHE

Christopher Nolan, su director, nos presenta más que una simple película de comics; de hecho, no es posible encuadrar, su filme, en un solo género. La gran virtud que tiene el guión, escrito por los hermanos de Nolan, es que va más allá de una típica aventura de superhéroes. Tiene obviamente, algo de acción, suspenso con momentos de tensión y por sobre todas las cosas, logra dramatismo en los personajes y en algunas de las situaciones que muestra. Hay un gran trabajo en todos los ámbitos. La calidad con la que fue filmada, no solo en efectos especiales sino en cuanto a los planos, sus ambientes y formas estéticas, es agradable.

Nolan, colocó en la figura del hombre murciélago, rasgos de verosimilitud. A los antagonistas, los alejó de la pirotecnia innecesaria; favoreció en ellos, la complejidad sicológica y dirigió sus acciones, en pro de mostrar rasgos de una conciencia criminal. Estos aspectos, influyeron para que el guión fuera más denso y la cinta por momentos demasiado lenta; al grado que, para algunos, la película tendrá el calificativo de drama criminal. El Caballero de la Noche, le apuesta a mostrar una conflictiva relación de la moral y la locura, como pilares de una realidad irresoluble, que en la voz de uno de los villanos avala y asegura al “caos”, como justo y necesario.

Este regular largometraje, tiene dos horas y media de duración; y ese es tal vez el elemento que juega más en contra del filme, ya que la trama y sus nudos situacionales, se alargan de forma descompensada y no ofrecen mayores sorpresas, para el espectador. En esos momentos en que pierde el ritmo, la cinta ahoga cualquier probable cuestionamiento, para el público, que termina sintiéndose extenuado.

En esta secuela, el Guasón es un personaje secundario, que sirve como catalizador de todos los conflictos, que se desatan a lo largo de la trama. La paradoja, es que se termina robándose el show, gracias a la encarnación y a la prematura muerte de su intérprete, Heath Ledger. Una de las reglas básicas para que un filme sobre superhéroes funcione, es que tenga un malvado a la altura de su protagonista y aquí, el Guasón que nos regala Nolan, es tan o más atrapador, que el propio Batman. Lo que dice el guasón, los chistes que hace, las situaciones que provoca y hasta el vestuario (en particular en la escena del hospital) fueron ordenados por el director. A este trabajo, se suma el mérito y la visión que supo captar el actor. Este fue quizás, el mejor trabajo de Ledger en su corta carrera y su mejor contribución, ha sido mostrar al verdadero Guasón de los cómics.

En conclusión, hay que anotar que las dos últimas aventuras fílmicas de Batman, consiguen lo que las versiones anteriores no hicieron (porque de hecho no lo buscaban): ofrecer una historia cuyas piezas tienen carácter político y social. En el caso de esta última realización, el ritmo es lento y la historia exagera en su minuciosidad. Además, agrega un ingrediente como la locura y sus consecuencias, dentro de la evolución de las sociedades y la dinámica de ejercicio del poder.

ESCUCHA TU DESTINO

Escucha tu Destino

Dirigida por Kirsten Sheridan, la cinta alcanzó con bastante facilidad, uno de los objetivos de cualquier realizador: entretener al público. Esta producción, tuvo una buena acogida en los Estados Unidos, donde rebasó los 30 millones de dólares, que es lo mismo que costó su realización.

La banda sonora, es uno de los aspectos más cuidados, tanto por las canciones que expresan los sentimientos de los protagonistas, como por la música original que ha escrito Mark Mancina. De tal manera, que se puede afirmar que los mejores pasajes del filme, son aquellos en los que no son los personajes los que hablan, sino las notas que envuelven sus gestos, expresiones y miradas. El compositor, introduce el tema central desde el comienzo del relato, pero lo hace de una forma sutil, para luego ir desarrollándolo según avanza la historia y desembocando en unos soberbios minutos finales, en los que la pieza musical, se erige, en la verdadera estrella de la función.

En el reparto, sobresale Freddie Highmore, siendo secundado por Keri Russell y Jonathan Rhys Meyers. Terrence Howard, tiene un papel menor y el público se percata de que su presencia, en la película, no tiene especial relevancia. Mientras tanto, Robin Williams logra una interpretación reposada.

Escucha tu destino, es un agradable y mágico cuento moderno, una cinta en la que la música, es el hilo conductor de la narración. Amena, emotiva y sencilla, la película se convierte en una propuesta ideal, para los que huyen de las frías producciones, que últimamente se están adueñando de la cartelera.

EL SUPER AGENTE 86

EL SUPER AGENTE 86

La producción de televisión del superagente 86, que se originó en los años 60’s, era una serie inteligente, ácida; que exponía crudamente, mediante un humor tan sarcástico como fino, el artificio de la Guerra Fría.

La adaptación al cine, despertaba las mejores expectativas en lo que respecta al elenco, pero no en relación con el director, Peter Segal; un hombre que se destaca por haber dirigido productos mediocres como Golpe Bajo Juego Final y Como si fuera la primera vez.

Segal, a pesar de su declarado fanatismo por la serie, erró al adaptarla. En lugar de concentrarse en el humor político y crítico de las instituciones, que siempre fue el sello de fábrica de la creación de Mel Brooks, prefirió hacer una parodia de James Bond, sin tomar en cuenta que no sólo es un género ya gastado, sino que es casi una falacia, porque al fin y al cabo, Bond fue desde sus orígenes, una parodia. Por tanto, es muy difícil construir una parodia al cuadrado.

Este Super Agente 86, no es siquiera una relectura contemporánea del Get Smart original. Es simplemente un filme vacío y decepcionante, sin nada para ofrecer, ni siquiera actuaciones. Juicio aparte merece el doblaje, que en aras de la mercantilización, llega a nuestro país en el noventa por ciento de las copias. Para algunos espectadores, la voz original, es una grata evocación romántica, eso sí, llena de errores lingüísticos, que obligan al público a soportar apuntes propios de la cultura mexicana.

Súper Agente 86, es antes que nada una película de acción apenas discreta, con contadas secuencias de humor físico afortunadas. Un filme, que presenta un Maxwell Smart que no se sabe muy bien si es torpe o inteligente; un largometraje que traiciona o desdibuja a personajes como los de 99, el Jefe o Sigfried y que desaprovecha a actores como Dwayne Johnson, a los que condena a refugiarse en la autoparodia.

En conclusión, un producto al que le faltan segmentos graciosos; que no iguala la genialidad de la serie de televisión; que baja su rendimiento paulatinamente; y del que al salir de la sala, el espectador tiene la sensación de que podría haber sido mucho mejor.

HANCOCK

HANCOCK

Desde hace ya más de una década, Will Smith ha construido en torno a su figura, una fórmula de marketing que le resulta casi infalible. Dicha fórmula consiste, primero, en estrenar sus películas el 4 de julio (el feriado más rentable, del año, en el mercado estadounidense). Segundo, en acompañar su largometraje de un impresionante despliegue de efectos visuales y tercero, en combinar acción y comedia, en guiones construidos a la medida de su despliegue físico e histriónico. Hancock, no es la excepción; pero esta vez, la estrategia no funcionó, pese a una premisa atractiva: la de un superhéroe irreverente, mal educado y con problemas de alcohol, pero torpemente interpretado por Smith.

El mayor problema de Hancock, es la poca credibilidad de todo lo que ocurre en una historia de superhéroe, donde además, no existe antagonista o antihéroe. El personaje que se supone ocupa esta función, en el filme, se malgasta como supuesta sorpresa o giro argumental, por parte de los guionistas. Los héroes en el cine, sobresalen de acuerdo con los villanos u oponentes a los que se enfrentan. Si “el malo” no está bien construido, desde el guión, el héroe es un personaje insulso, que no despierta atracción.

El director y actor Peter Berg, tuvo muchos problemas a la hora de encontrarle un tono al filme. Hancock, arranca como una lenta comedia, pero a la mitad del argumento, tras descubrir al personaje de Charlize Theron como una superhéroe, la historia se orienta hacia el drama. A partir de ese momento, el espectador tiene la sensación de que el director, trabajó sin un guión terminado y que intentó cerrar el relato, de la mejor manera posible. Al final, la trama se va hacia el típico melodrama, dejando claro que Berg fue incapaz de resolver la historia.

Lo mejor de la película, es que afortunadamente no dura 2 horas. Sus 90 minutos, son más que suficientes, para que el espectador se entere de su mínimo andamiaje narrativo y de la escasa solidez de su guión, para sostenerse. Eso sí, a Hancock, lo asisten el poder de los millones (sólo su realización costó 150) y su pirotecnia visual, explosiones, persecuciones y tiroteos, que pueden servir para esconder los baches, de su trama. También ayudara en ello, el despliegue de una gran campaña de marketing, lo suficientemente grande y necesaria, para conseguir el éxito para el que fue concebido el filme.

En conclusión, una película que en su argumento prometía, pero que se derrumba, dejando el mal sabor, de un producto al que hay que olvidar.
Una realización, en la que un superhéroe no se enfrenta a ningún peligro importante y en la que sus secuencias de acción, dejan bastante que desear por el nivel de la animación computarizada. Una cinta, que no se recordará como una de las mejores propuestas comerciales de Will Smith. Gustará más a algunos adolescentes despistados o algún adulto perdido, sin saber que hacer en un domingo en un centro comercial. Pero los espectadores que busquen una buena historia detrás o un momento de buen cine, será mejor que se abstengan de verla.

EL HOMBRE INCREÍBLE

EL HOMBRE INCREIBLE

En esta secuela, los productores optaron acertadamente, por alejarse de cualquier vestigio de la película anterior. Por ello, hay un nuevo reparto, nuevos guionistas y un nuevo director. Esta vez, el filme conserva la inspiración en la serie clásica de televisión de finales de los 70´s. Gracias a esto, el público más adulto, logra estremecerse cuando escucha en la pantalla grande, la famosa música de Joseph Harnell, que caracterizaba la serie. Igualmente, se puede apreciar la máquina de hacer escáneres craneales, con la que el personaje sufre la descarga de rayos Gamma y además, vuelve a ver la clásica escena, del científico, pidiendo un aventón por la autopista.

La película cuenta únicamente con tres escenas de acción, pero eso sí, cada una de ellas con la suficiente fuerza y longitud, para vertebrar el metraje. Esta es una realización con un libreto ágil, un elenco entregado, una banda sonora estruendosa y buenas secuencias de acción; todos estos elementos, se unen a unos efectos especiales espectaculares y acertadamente logrados, que hacen de ésta, una de las grandes propuestas para ver en la temporada de vacaciones.

El director, Louis Leterrier, centra la acción de la película en la relación emotiva del personaje, interpretado por Edward Norton, profundizando en la tortuosa psiquis de alguien condenado a la infelicidad, por no poder controlar su bestia interior; de seguro, este, es el mayor acierto de la cinta: la humanización de Hulk.

El largometraje, introduce a personajes de la saga como Leader o el Doctor Samson, que posiblemente estarán en una secuela. Además, la cinta contiene cuatro cameos, que con complicidad, agradecen los seguidores con más experiencia en el mundo del comic. El primero, la aparición de Stan Lee, el veterano guionista responsable del personaje. Luego, la presentación de Bill Bixby y Lou Ferrigno, los actores que dieron vida a Banner y Hulk, respectivamente, en la serie de televisión. Y por último, el cierre que hace Robert Downey Jr., en su papel de Tony Stark, el multimillonario alter ego de Iron Man, que deja la puerta abierta a la adaptación cinematográfica de Los Vengadores, el famoso grupo de superhéroes que estuvo integrado, en su formación original, por Hulk, Iron Man, Thor y el Capitán América, entre otros.

En conclusión, esta es una película para los amantes de la acción, la ciencia ficción y los comics; una producción entretenida, con buenas escenas de persecución, que difícilmente decepcionará a quien quiera pasar un rato agradable, en la sala de cine.

EL FIN DE LOS TIEMPOS

EL FIN DE LOS TIEMPOS

Night Shyamalan, se ha servido de un tema como la paranoia colectiva, para narrar la que probablemente sea la historia más simple y directa, de toda su filmografía. Esta es una película intensa y explícita, rodada siempre a plena luz del día y en exteriores naturales, carente de artificios, que juega en todo momento con la paranoia y la indefensión (tanto explícita como metafórica) de una sociedad, cuya progresiva acomodación, ha mermado sus propios instintos primarios de supervivencia.

El fin de los tiempos, carece casi por completo de efectos generados por computador; tiene un ritmo trepidante y maneja elementos crudos, con descarnada simplicidad.
Más que una buena cinta de terror, el espectador puede encontrar una serie de lecturas, que oscilan entre la reunificación familiar, frente a momentos de crisis, y el primitivismo del individuo, que genera la disgregación de la sociedad; pasando también por una severa advertencia, ante el errado camino que está tomando la raza humana, de cara al manejo de los recursos naturales y las condiciones sociales.

Para algunos, una película de pesimista desenlace y lúgubres conclusiones; para otros, una cinta violenta e inquietante, que traslada al público, a un posible y desagradable futuro inmediato, pero que no deja indiferente a nadie. Una historia, en la que la naturaleza y especialmente el viento, se convierte en un personaje más del relato, gracias tanto a la acertada fotografía de Tak Fujimoto -habitual colaborador del director- como a una banda sonora y un sonido tan notables como perturbadores. El fin de los tiempos, es una cinta para ver, para reflexionar e inquietarse, acerca de los innumerables e impredecibles acontecimientos, que pueden tener lugar como consecuencia de las acciones, del ser humano, en el planeta Tierra.

LA DESCONOCIDA

LA DESCONOCIDA

Italia fue, tiempo atrás, una referencia indudable en cuanto a definición de estéticas alternativas, búsquedas temáticas e incluso discusiones teóricas. Si “La desconocida” fue considerada la mejor película italiana de 2006, entonces hay que lamentar que toda aquella poderosa herencia, haya sido arrasada. Lo que desde el primer momento queda claro, es que esta película da cuenta del absoluto compromiso con el relato preformateado, producido únicamente para su inserción en un mercado global; con claves de género, mal entendidas.

Guiuseppe Tornatore, su director y a quien se recuerda gratamente por Cinema Paraíso, banaliza una historia que pudo haber sido interesante. En los primeros minutos, la película evoluciona a ritmo de melodrama y concluye con una gratuita y exacerbada violencia, con giros argumentales repentinos e injustificados y una larga e inútil explicación, sobre los móviles y los sentidos de la acción de la protagonista. A los clichés permanentes, en la dirección, se suma la patética composición musical de Ennio Moriconne, con improntas que pretenden resaltar la tensión y marcar el suspenso, que la película pierde en sus primeros minutos. Partiendo de la creencia, que los temas complejos de la sociedad, como la explotación sexual y la identidad garantizan una película importante, Tornatore logra con “La desconocida”, apenas una película mediocre, convencional y aburrida.

21: BLACKJACK

21:Blackjack

El realizador de esta película, es Robert Luketic, quien ha estado detrás de comedias como “Legalmente Rubia” y “Una Suegra de Cuidado”.
21: Blackjack, está basada en un hecho real. La cinta, posee un buen arranque; hay que agradecer además, que aunque sea una producción comercialmente destinada a un público adolescente, se sostenga en sus primeros minutos, con un guión decoroso. Sin embargo, a medida que avanza el relato -de esta desaprovechada película- también hacen presencia tres factores, que la perjudican considerablemente. El primero, su excesivo metraje. El segundo, la inclusión de una serie de clichés, que provocan inmediatamente, que el espectador, intuya cómo va concluir la historia. Y el tercero, la utilización de una repetitiva estructura narrativa, que provoca altibajos en su ritmo y que incluso, en ocasiones la vuelve aburrida.

El responsable del filme, prefiere mostrarnos a los protagonistas en partidas de cartas, que se vuelven cansonas y en las que se evidencia la falta de profundización de sus personajes y de las relaciones entre ellos. Llama la atención de la cinta, la soltura con la que mueve la cámara Luketic, quien parece haberse esmerado en rodar algunas tomas, con cuidada factura.

En cuanto al reparto, no cabe duda de que Jim Sturgess, es la verdadera revelación del largometraje; un actor que se dio a conocer en “A través del Universo” y que con anterioridad había trabajado para la televisión británica. Por su parte, Kevin Spacey, que también funge como productor, cumple acertadamente. En los instantes en que está en pantalla, literalmente devora a los adolescentes que le acompañan en escena. Finalmente, Laurence Fishburne y Kate Bosworth, son discretamente artificiales y aceptables.

En conclusión, 21 BlackJack, es una deficiente realización, con el manido argumento del chico inadaptado, que por un giro del destino, se convierte en el centro del mundo y se da cuenta de que lo importante, en la vida, es la cercanía de los que verdaderamente se preocupan por él. En ese contexto, como no podía ser de otra manera, atrae la mirada de la rubia más deseada; ahora, al alcance de su mano. Esta película, es un producto más, que inevitablemente deja en el espectador, un sentimiento de insatisfacción; resultado del manejo de una historia que pudo haber dado, mucho más de sí y en la que, por lo menos, se pudo haber evitado la ridícula redención del protagonista.

ELIZABETH: LA EDAD DE ORO

ELIZABETH: LA EDAD DE ORO

Esta secuela, de Elizabeth, es la típica insulsa película histórica, que se construye alrededor de la tensión entre el sujeto privado y el personaje público. Es justamente, a partir de ese conflicto propio de una telenovela, que la heroína “descubre” su grandeza interior y se transforma en un ser público inobjetable. La cinta, filmada por Shekhar Kapur, un nativo de una antigua colonia británica, hoy Pakistán, es una exagerada glorificación a esa mujer. Exagerada, porque fuera de plantear un desarrollo histórico consistente con su postura, es un melodrama mediocre, con los recursos de una superproducción.

El guión, prácticamente repite el esquema que se utilizó en su predecesora, presentando una sucesión de pasajes, que no consiguen dotar de una necesaria congruencia, a la cinta. Aunque algunos de los apartados técnicos del filme, podrían calificarse como brillantes: como el vestuario; no hay que incluir dentro de ese grupo, la labor del realizador, quien está empecinado en que el espectador, se percate de su existencia y es incapaz de que las imágenes, que muestra, discurran con naturalidad ante los ojos del público. Prueba de ello, se ve representada en el forzado uso de planos cenitales, las escenas telegrafiadas, los bruscos cambios de escenario o la cámara rodeando a los protagonistas, sobre todo en el caso de la reina Isabel.

Sin ser uno de sus mejores trabajos, no hay duda de que Cate Blanchett cumple con su labor, ya que es una actriz que irradia un gran carisma. Las interpretaciones de Geoffrey Rush, Clive Owen y Abbie Cornish, apenas se destacan. No se puede decir lo mismo, de Jordi Mollá, cuya actuación es lamentable, puesto que más bien parece que esté dando vida al villano de una simplona producción comercial, que a un ambicioso y orgulloso monarca (no obstante, tanto Shekhar Kapur como los responsables del libreto, también son culpables de esta grotesca y caricaturesca representación).

La reina Elizabeth, hubiera merecido un homenaje más interesante.

INDIANA JONES Y EL REINO DE LA CALAVERA DE CRISTAL

inidanajonesiv

Cinta sobre la que pesa la sombra de sus historias anteriores; que abusa y, mucho, de los enredos con familiares y conocidos de Indiana, para luego no darles ningún peso dramático real. Karen Allen, Cate Blanchett y John Hurt, están totalmente desaprovechados. El filme, se apoya excesivamente en unos diálogos muy discursivos y, en líneas generales, funciona más por la acumulación de añoranzas, que por su brillantez.

El Reino de la Calavera de Cristal, se deja ver con más o menos simpatía, está realizada con profesionalismo y entretiene. Aquellos que esperen sentir la adrenalina, con más intensidad en esta aventura del mítico arqueólogo, no encontrarán la motivación. Las secuencias de acción, son pocas y no demuestran una gran inventiva. Steven Spielberg, su director, recalcó que su deseo era dejar a un lado las actuales imaginerías digitales y efectos de realización y montaje, con el objetivo de homogenizar, esta entrega, con las anteriores.

La banda sonora de John Williams, incorpora nuevos temas; de igual modo que recupera otros ya conocidos. Sin embargo, no iguala la genialidad de sus anteriores obras para la serie; en particular, en los fragmentos más ágiles de la película. El carisma de Harrison Ford, es indiscutible y sólo él, puede dar vida a Indiana Jones; personaje con el que, seguramente, revitalizará su carrera profesional, que atraviesa por un bache cinematográfico.

En conclusión, Indiana Jones IV, recurre a buenos momentos de acción y cumple con su única pretensión: generar un rato entretenido al espectador.

LOCURA DE AMOR EN LAS VEGAS

METEORO

Comedia romántica, que se suma a otros títulos como “La Boda de mi Mejor Amigo” o “Posdata: te amo”, que tratan de reinventar un género, que arrasó en taquilla a lo largo de la década de los 80´s y parte de los 90´s, pero cuya calidad ha menguado, notablemente, pues se ha dedicado a repetir una y otra vez, la misma fórmula.

Esta es una cinta, que a medida que transcurre mejora paulatinamente, al ritmo de unos gags cada vez más atinados, convirtiéndose en un entretenimiento perfectamente disfrutable, si el espectador va con las expectativas a su debido nivel.

Gran parte de la responsabilidad, sobre el resultado, la tienen sus dos actores, que se desenvuelven con total soltura, en un género que dominan a la perfección; como lo prueba, buena parte de su filmografía. No cabe duda que Cameron Diaz y Ashton Kutcher, forman una pareja con mucha química en pantalla y tanto las escenas puramente románticas, como los enredos y argucias que cada uno planifica por separado, para hacerle la vida imposible al otro, arrancarán más de una sonrisa hasta al más escéptico de los espectadores. Los protagonistas, muestran una cohesión increíble, haciendo que el público se crea hasta las situaciones más inverosímiles y logrando que cada gag, funcione a la perfección en el momento justo. Sin ellos, la película no sería la misma.

Mención aparte, merece la banda sonora, que mezcla de forma muy cuidada, melodías clásicas y canciones del momento, que elevan y oxigenan la cinta, cuando ésta tiende a decaer.

Ésta, es una película ágil, divertida y entretenida para todos los públicos, que ensalza los buenos sentimientos, que aborda temas como la crisis de identidad y que valora la posibilidad de construcción, de un proyecto de vida, en pareja. Una comedia romántica, por encima del promedio, que deja un muy buen sabor de boca y hace que el espectador salga del cine, con una sonrisa.

Locura de Amor en Las Vegas, no revoluciona ni reaviva un género que sigue necesitando un buen filme, pero constituye una buena opción, para todo amante de las comedias románticas, para los seguidores de alguno de los actores protagonistas o para quien, simplemente, quiera ir al cine a distraerse y pasar un buen rato.

METEORO

METEORO

Cinta con una estética que oscila entre la vanguardia, el pop, el retro y ciertos aires kitsch. Meteoro, es un compendio de dos horas y cuarto de sonoras carreras automovilísticas, a ritmo de videoclip, que por desgracia se ven empañadas por dos contrariedades, que se encuentran muy ligadas, la una a la otra: su humor eminentemente facilista y su esencia en exceso moralista.

Larry y Andy Wachowsky, los directores, presentan un filme en el que llevan, una vez más a la práctica, su filosofía de anteponer el espectáculo, a los demás componentes de la película; incluso, sobre la historia que se pretende contar. En Meteoro, el relato no es más que una mera excusa, para ofrecer al público, un derroche de colores, adrenalina y emoción, pero sin sentido alguno.

Y es que si a una historia tan simple, evidente y predecible, se le une una concepción del cine que dicte que las secuencias de acción, deben estar rodadas de tal manera que confundan, abrumen y mareen al espectador, el resultado no puede ser bueno. En demasiadas secuencias, el público se pierde y es incapaz de asimilar lo que está viendo, por los continuos vaivenes de la cámara y la obsesiva búsqueda de los Wachowsky, de ángulos casi imposibles. Eso sí, hay que reconocerles a Andy y a Larry, que han acertado en el manejo del tratamiento visual, porque Meteoro, posee una estética propia, única, que sin duda, marcará una época. Dotar a la película de ese aspecto psicodélico y retro, al mismo tiempo que se emplean las más modernas técnicas y efectos visuales, es digno de alabar.

Los Wachowsky también se alejan de la seriedad, la filosofía y la trascendencia de su cine, para adentrarse en el difícil propósito de crear una comedia familiar, con todo lo que ello implica. En más de una ocasión, el espectador siente que las escenas cómicas no acaban haciendo gracia y el recurso del niño con un chimpancé y sus tonterías, logra desesperar en más de una oportunidad.

Meteoro, por momentos, logra entretener y crear un universo visual no visto hasta ahora; pero su excesivo uso de efectos, deja al descubierto muchas carencias: como la mala interpretación de sus protagonistas; quienes presentan personajes endebles, poco construidos y que no trascienden en una pobre historia, que constantemente, se atropella narrativamente con giros descabellados.

Meteoro, es una película colorida, de consumo rápido y espléndida factura; dirigida a todos aquellos a los que les guste ir al cine, a ver un espectáculo visual y poco les importe si hay detrás una trama o una historia.

IRON MAN

IRON MAN

Es una película simple, en el sentido de que carece de ambiciones, tanto en el aspecto visual como en el narrativo. Sin embargo, lo que podría considerarse como un defecto en cualquier otro largometraje, aquí se convierte en una virtud; puesto que el espectador enseguida se percata de que las pretensiones, de los responsables de la cinta, no son otras que las de entretener al público. No existe profundidad, a la hora de describir a los personajes y la trama también es sencilla. A pesar de ello, esta propuesta de Jon Favreau, deviene en un ligero pero agradable divertimento. Eso sí, que se olvida tan pronto concluye la proyección.

Probablemente, uno de los buenos elementos del filme, sea la introducción de Tony Stark y su paulatina transformación en el Hombre de Hierro. Sin embargo, ese quizás sea un prólogo muy largo y predecible, para los conocedores del comic. El humor y el chiste, a lo americano, están presentes a lo largo del guión. Las escenas de acción, decepcionarán a algunos por lo breves y poco espectaculares; de hecho el enfrentamiento final, se resuelve con excesiva celeridad. De igual modo, los efectos especiales resultan eficaces, pero palidecen en comparación a los de otras películas comerciales y adicionalmente, la música de Ramin Djawadi, no convence.

En cuanto al reparto, Robert Downey Jr., cumple con un papel como éste. Jeff Bridges, impone respeto con su presencia, pero como le pasa al resto de los intérpretes, su personaje no está todo lo trabajado que debiera. Gwyneth Paltrow, por su parte, no deja de ser la típica chica, que siempre está a la sombra de la estrella de la función, al tiempo que el desaprovechado Terrence Howard, parece sugerirle al espectador, que en la secuela, tendrá su turno.

POSDATA, TE AMO

POSDATA, TE AMO

Opción cinematográfica, de la cartelera, digna de recomendarse. Cinta que resulta conmovedora, desde el inicio hasta el final. En ella, el espectador se identifica con las emociones, que se manejan a lo largo de la trama. Desde la silla, es posible asumir el dolor y la angustia de los personajes, así como con los momentos graciosos, que tiene el filme.

La cinta, tiene una fotografía espectacular, en la que se destacan las locaciones de Manhattan y los sensacionales paisajes irlandeses. Igualmente, la dirección artística, resulta muy bien manejada, logrando ambientar, maravillosamente, todos los escenarios del relato.

Posdata te amo, es una historia realista; que muestra los altibajos que puede experimentar una relación de pareja, donde no todo es miel, sino que también caben esos momentos, en los que dos seres no se soportan. Éste, es un filme que habla sobre el drástico cambio, que la muerte de la pareja, conlleva a quien lo sobrevive.

A través de la excusa de la lectura de unas cartas, escritas por la pareja fallecida, el espectador observa el cambio paulatino de la protagonista, verá cómo se enfrenta a los conocidos, a su trabajo, a sus amigos, descubrirá cómo surgen nuevos retos y responsabilidades y cómo redescubre a personas de su entorno, a quienes antes veía con otros ojos. Y en medio de esta experiencia, aunque el dolor la debilita, también la hace más fuerte.

Postdata te amo, es protagonizada por Hillary Swank y aunque su personaje no tiene la complejidad de los que le valieron el Oscar, es grato verla en esta comedia romántica, en la que pasa formidablemente de las lágrimas a las carcajadas, con un acertado registro melodramático. Richard LaGravenese, el director, estructura el filme en las cuatro estaciones del año, que son las mismas etapas, que conllevan la evolución del personaje principal. LaGravenese, no apela a la cursilería o a golpes bajos en situaciones como la enfermedad y la muerte, para atraer a la audiencia.

Postdata te amo, hace reflexionar; es intensa; cautivadora; emociona por la potencia de los sentimientos que despierta, entristece y desde luego, casi inevitablemente, hace llorar. Y en medio de emociones, miedos y esperanza, transmite un alentador mensaje de amor, de unidad familiar y de confianza.

PERRO COME PERRO

PERRO COME PERRO

Analizar Perro come perro, de manera justa, implica hacerlo desde dos puntos de vista diferentes: como cualquier película que aparece en la cartelera y como filme caleño y hecho por realizadores caleños.

En el primer caso, hay que decir que se trata de una buena película; que cumple con el objetivo de entretener, a pesar que justo luego de la primera hora, pierde un poco el ritmo y por algunos minutos, genera la sensación de vacío en el espectador. Sin embargo, pronto retoma la agilidad, para cerrar con muy buen ritmo.

Adicionalmente, cuenta una historia interesante, tiene un manejo musical rico y muestra unas actuaciones de apreciable nivel. Tan logrado está el nivel actoral, que incluso Hansel Camacho, que nunca ha tenido un buen desempeño como intérprete, logra defenderse adecuadamente en los escasos minutos que aparece. Sin embargo, en el caso de Marlon Moreno, queda la sensación de que su personaje, pudo haber tenido mayores matices.

De la historia, se destaca el interesante manejo del tema de la magia negra y su relación con muchos de los extraños titulares noticiosos, que resultan comunes en la crónica roja de ciudades como Cali.

En segundo lugar, mirando la película como producción vallecaucana, hay que decir que su mayor logro es que tiene “sabor a Cali”; un sabor que Carlos Moreno, tiene el valor de no construir a través del recurso facilista del chola’o, el mango viche o la mujer voluptuosa, sino a través del calor permanente y el color de la fotografía, de la aparición de otros lugares distintos a los tradicionalmente vistos, en los audiovisuales hechos en la ciudad y por medio del recurso de dejar ver, esa sensibilidad mercenaria del “sálvese quien pueda”, que se ha incubado entre los caleños y caleñas en los últimos años y que tal vez, es la explicación para que Cali, no sea hoy la ciudad cívica que tantos añoran, de hace 30 años, pero sí una de las cunas del narcotráfico.

Por todo lo anterior, Perro come perro es una película que hay que ver y para ser consecuente con el interés de denuncia que tiene la historia, hay que verla en las salas de cine y no en las copias piratas.

JUSTO EN LA MIRA

JUSTO EN LA MIRA

Al igual que Rashomon, la influyente película del maestro Akira Kurosawa, esta cinta intenta relatar un hecho, desde los ojos de distintos individuos. Dejando a un lado las inverosimilitudes de su argumento, que el espectador incluso está dispuesto a perdonar si ello conlleva a un poco de diversión, hay que decir que el filme adolece de una buena estructura narrativa. Tras un buen arranque, el público se ve obligado a observar una y otra vez, los mismos acontecimientos, sólo que con diferentes protagonistas, mas no con diferentes visiones, ya sean políticas, éticas o morales, de cada uno de los personajes. Y entonces, vale la preguntarse: ¿era necesaria semejante parafernalia para contar la historia? Obviamente, no; pero como en los últimos años se ha puesto de moda la utilización de esquemas no lineales, en no pocas producciones sobre todo de carácter independiente, el guionista Barry Levy pudo haber pensado que si empleaba, dicho recurso, conseguiría engañar y hacer creer, al espectador, que se encontraba ante una obra importante y de cierta solvencia. La realidad, es bien distinta.

Sumándose a las imperfecciones mencionadas, la película cuenta con una floja realización de Pete Travis, quien en las escenas de acción casi parece un vulgar imitador de Paul Greengrass, director de El ultimátum de Bourne. Algo parecido, le pasa al compositor Atli Örvarsson, que emplea de manera torpe unos rutinarios y ruidosos ritmos musicales.

Justo en la Mira, cuenta con un reparto de altura, compuesto por Forest Whitaker, Sigourney Weaver, William Hurt y Dennis Quaid, pero que tienen un flojo libreto entre las manos. Por eso, resulta lastimoso verlos en un trabajo como éste.

JOHN RAMBO

JOHN RAMBO

El comienzo de John Rambo, ambientada en el contexto de la guerra civil birmana, es toda una declaración de intenciones por parte de su director, Sylvester Stallone. Unas impactantes y violentas imágenes de televisión, son la justificación del baño de sangre y salvajismo, en el que se mueve toda la cinta: cabezas cercenadas, cuerpos mutilados, cráneos y cuerpos atravesados por flechas, violaciones e infanticidios. Todo esto, es mostrado de forma explícita; decisión que podría contemplarse como espectáculo, si el espectador se sitúa en un contexto de cine pseudogore o como muestra de honestidad o realismo, si se hace caso a las palabras con las que el director, justifica su producto: “Es una película violenta porque la guerra es violenta y el mundo es violento”, plantea Stallone.
Sin embargo, a pesar de su lógica, esta afirmación no logra hacer olvidar, que se está en el marco del cine-espectáculo y que por muchas motivaciones o pretensiones éticas que su director albergue, va a seguir siendo lo que es, espectáculo.

A diferencia de Rocky Balboa, Stallone no consiguió brindarle una reescritura apropiada, a uno de sus personajes más emblemáticos. Pretendió alertar sobre un conflicto silenciado, pero siniestro como el de Birmania; pero nunca, le brindó el valor o realzó adecuadamente a un pueblo, víctima de un genocidio indiscriminado.

Rambo, es una realización con buenas escenas de acción, ambigua si se quiere, en el sentido de que se debate entre el show y el realismo, con personajes arquetípicos y una buena banda sonora, en donde Stallone, muestra talento para coordinar apropiadamente, sonido y montaje, impactando fuertemente al espectador. Lo que además resulta claro, es que la pretensión del filme, no es otra que entretener y eso lo consigue, a lo largo de hora y media.

SOSPECHOSO

SOSPECHOSO

El título original de esta cinta, es Rendición. El nombre, deriva de las extraordinarias y extremas medidas de seguridad, posteriores al atentado del 11 de Septiembre de 2001. “Rendición Extraordinaria”, es una de las medidas más utilizadas en Estados Unidos, repudiada duramente por los defensores de las libertades civiles, y que se puede resumir como “la extradición ilegal de un individuo (sospechoso de terrorismo o con vínculos terroristas) a otro país para interrogatorio. De esta forma, se justifica legalmente la tortura, para obtener información. Este tema difícil y polémico, es el que toma en sus manos el director Gavin Hood y el que transforma en una poderosa denuncia pública.

Sospechoso, plantea una historia conmovedora, un verdadero “drama humano” que afecta las vidas de personas comunes y corrientes, alejadas de las esferas de poder. El filme, también muestra una visión dura, fría y calculadora de los hombres y mujeres de Estado, cuya misión es velar -sin importar los medios o las consecuencias- por la seguridad de sus naciones; muchas veces sin medir los resultados, de decisiones apresuradas o errores en la recolección de datos. El guión de Kelley Sane, es bueno y logra no sólo sumergir al espectador en la historia, sino que al final le sorprende gratamente, con un giro en el relato, que muy pocas veces los realizadores logran de forma tan acertada.

La dirección de Gavin Hood, quien logró el Oscar por Tsotsi, es buena debido a sus sencillas tomas de cámara, pausado relato y al espectacular casting. Jake Gyllenhaal, representa convincentemente, a un novato agente de la CIA, poco acostumbrado a la dureza, de los salvajes interrogatorios egipcios. Su personaje, pone la cuota de humanidad, en un mundo donde las intrigas, las caretas y los personajes fríos, son pan de cada día.

Por su parte, Abasi Fawal, interpretado por Yigal Naor, es un personaje con ricos matices, que además de ser un brutal torturador, es un preocupado padre de familia. Quizás, pocos espectadores, lo considerarán el malo de la película, ya que tiene un atractivo inherente a un tipo rudo, pero con sentimientos. Peter Sarsgaard, que representa al asistente de un senador, cumple adecuadamente con ser el último recurso para una esposa desesperada. Tal vez por el tiempo de la película, al personaje le faltó un poco más de profundidad, pero deja claro en la audiencia, que representa el valuarte moral, en un submundo político amoral.

Reese Witherspoon, es la más floja del elenco. Le falta fuerza a su interpretación. Omar Metwally, que representa al hombre torturado, hace ver a los seres humanos sólo como animales pensantes. Meryl Streep, es la personificación del mal y no cualquier mal, el político y el del Estado. Como jefa de inteligencia, es la culpable directa del reino de terror, que se cierne sobre las cabezas de cientos de inocentes (y otros no tanto), que se han cruzado por su camino. Ni siquiera el pobre de su esposo, se salva del huracán que deja su paso.

Sospechoso, es una buena película, que no ha tenido un gran despliegue publicitario, tal vez por su carácter político ó porque algunos estadounidenses, no están interesados en cómo queda su país en esta historia y les parece incomprensible, el giro dado por el director. Éste, es un filme que cuestiona y pone el dedo en la llaga, en relación con temas como la tortura, el secuestro de Estado y los asesinatos selectivos, en las manos de quienes se jactan de ser los protectores de la libertad, guardianes de la moral, paladines de la justicia y gobiernos justos.

HAIRSPRAY

HAIRSPRAY

Sorprende que un realizador que hasta el momento era considerado mediocre, como Adam Shankman, quien dirigió cintas como “Más barato por docena” y “niñera a prueba de balas”, sea capaz de sacar adelante lo que, en términos generales, se puede considerar como una buena película. El motivo de que ello sea así, quizás se deba a que este cineasta, es un experto coreógrafo y bailarín; de ahí que en esta ocasión, el género y el tema, hayan caído en las manos adecuadas.

Hairspray, recaudó mas de 115 millones de dólares en los Estados Unidos. La película, posee un arranque magnífico y va avanzando de manera agradable, con buenas canciones y el conveniente ritmo. Sin embargo, no logra ocultar que los conflictos se desvanecen por momentos o se resuelven, casi inmediatamente, con una tonada o unos cuantos pasos de baile.

Las coreografías del director, rinden tributo a los bailes de los años 60´s y su dirección de escena, logra evitar que la película se convierta en una mera filmación, de una obra teatral.

El principal eje de esta cinta, descansa en su noción de ritmo. Cada movimiento de baile, en sus diferentes espacios, configura un relato envolvente, gracioso, por momentos hasta emotivo, que por supuesto no suspende ni un instante, su alto voltaje de entretenimiento.

La historia y la evolución del relato, están pensados como articuladores entre cada pasaje de música y baile. La dinámica, es vertiginosa; lo cual hace que el filme, nunca se detenga y no deje tiempo para la reflexión ni espacio para reclamos frente a la ausencia de mensajes, que trasciendan lo que muestra la pantalla.

La puesta en escena y la ambientación, la gracia de las coreografías, el color del vestuario, la simpatía de los personajes centrales, al igual que la muy buena calidad de la banda sonora, materializan de forma irrefutable, el principal objetivo del filme: solamente divertir.

Hairspray, es una simpática y bien lograda comedia; respetuosa con aquélla que le dio origen.

HORTON Y EL MUNDO DE LOS QUIÉN

Horton y el Mundo de los Quién?

Tercera adaptación cinematográfica, de los libros juveniles escritos por el Dr. Seuss, tras El Grinch y El Gato. A diferencia de aquéllas, realizadas en imagen real, Fox lleva al cine Horton, como producción digital.

El resultado, es muy meritorio y puede que esto tenga que ver, con que uno de los dos directores, Jimmy Hayward, haya trabajado previamente en Pixar; sin duda, el mejor estudio de animación digital del mundo. El caso es que Horton, ofrece buena calidad, en lo que toca a texturas, iluminación y movimientos, que van más allá de lo funcional, otorgando puntualmente, a las imágenes, una belleza y unas cualidades admirables.

El filme, fluctúa en dos niveles: por un lado, su superficie irrefrenablemente cómica y por el otro, un subtexto político evidente. Es una cinta, en la que se puede ver a través de las acciones, de unos y de otros personajes, posiciones frente al intervencionismo. La película, también muestra reflexiones respecto a la necesidad de unirse para combatir y derrocar, ideas preconcebidas. Hay muchas líneas de diálogo, que hablan de rebeldía, de anarquía, de orden, de control, de la importancia del individuo y del aporte que cada uno puede hacer al colectivo; de la defensa de la vida de cualquier persona, aunque sea minúscula y ni siquiera pueda verse; del sentido de servicio público que la clase política debería tener y del derecho del pueblo, a hacerse oír. Horton, en su mundo, combate la norma que prohíbe salirse del rebaño o pensar y defender intereses diferentes. No deja de ser interesante, que un filme animado, presente aspectos como éstos y que lo haga con enérgico y efectivo humor.

La cinta, tiene otras virtudes que vale la pena destacar: primero, el homenaje que hace las delicias para los aficionados del cine animé, en la escena de ensoñación heroica del elefante, cuando asume su misión. En segundo lugar, el prodigio de expresividad facial y corporal, excelentemente resaltada en la cinta original, con la polifacética voz de Jim Carrey; y tercero, la banda sonora de John Powell, tan determinante como amplia de registros, que alcanza una secuencia clave, cuando los habitantes de la mota han de hacerse escuchar para no ser exterminados.

Posiblemente Horton y el Mundo de los Quién, no sea la mejor película de animación para niños que se ha estrenado en tiempos recientes, pero sí una de las más atractivas, en cuanto a sus valores técnicos e ideológicos. Y también, porque sus personajes entusiasman y conmueven, a través de los ideales que representan.

 

10.000 A. C.

10,000bc

Roland Emmerich, es uno de esos directores que no hace uso del engaño. Cuando el espectador entra a ver una película suya, sabe que no verá algo trascendental, sino juegos de artificios, espectáculo y cine blockbuster, en su más amplio sentido. Es casi imposible, esperar en su cine méritos artísticos.
Sin embargo, 10.000 A.C. no llega ni a eso. Esta historia, se limita a relatar el desarrollo de un rescate amoroso, que incluye en su camino, una odisea con mamuts y con un tigre dientes de sable, que aparece dos veces, en toda la película. Incluye además, una raza de pájaros gigantes carnívoros y como si fuera poco, una improbabilísima rebelión e imprecisiones históricas, capaces de generar sonrisas en algunos y provocar el suicidio, en aquellos adictos al rigor histórico.

Quien se roba el show en esta película, donde no lucen los protagonistas por sus regulares interpretaciones, son los tremendos errores temporales y espaciales, que se cometen a lo largo del metraje. Permanentes anacronismos, permiten que el libretista mezcle la aparición de los egipcios, con la construcción de las pirámides. Al mismo tiempo, presenta a un pueblo massai, residiendo en una montaña.
Habría que decir, sin embargo, que dado que se trata de Rolan Emmerich, se podría aceptar cualquier disparate, si la película lograra ser entretenida. Pero no lo es.
Los filmes de Emmerich, salvo alguna excepción, duran mucho, pero pasan en un suspiro. 10.000 A. C no llega a las dos horas y le hace sentir al espectador, que dura tres. La narración, resulta bastante pesada y no ofrece ni la mitad de la acción, que promete. Y por si esto no fuera suficiente, su última media hora agrede la dignidad del espectador, pues realiza un giro, tan tonto e innecesario, que el público no sabe si llorar o reír señalando la pantalla.

En definitiva, 10.000 A.C. es una película irregular (muy común en Legendary Pictures), casi aburrida (imperdonable en un Blockbuster), que acumula disparates uno detrás de otro y que sólo servirá para que salgan fugaces debates, sobre las incoherencias que la pueblan. Y como si se tratara de un mal trago, el espectador un día se acordará de ella y se reirá.

 

PASION AL ATARDECER

PASION AL ATARDECER

Primer trabajo, en inglés, de Lajos Koltai. Un largometraje, que pasó completamente desapercibido, en los Estados Unidos, siendo sus recaudaciones bastante discretas. A pesar de su fabuloso reparto, apenas recaudó doce millones y medio de dólares, en dicho mercado.

Pasión al Atardecer, pretende ser una reflexión en torno a la muerte, tanto desde la mirada de aquél que va a desaparecer y recuerda ciertos instantes del ayer, como desde la visión de terceras personas, a las que todavía les queda mucho camino por recorrer y tienen en su mente demasiadas preguntas, miedos e inquietudes. Sin embargo, la película es lenta y su contenido se torna superficial. Presenta además, una estructura con fallas, pues tan pronto introduce al espectador, en el relato, despierta distancia entre éste y la historia. De hecho, desde el punto de vista emocional, sólo en muy contadas ocasiones, el público logra conectar con los personajes.

La música de Jan Kaczmarek es agradable. Las imágenes del largometraje, resultan muy cuidadas, lo que contrasta con la ligereza de un libreto, que la verdad, no deja de ser un típico melodrama. Solamente sobresale, con respecto a otros filmes de parecidas características, gracias a su sólido reparto. Sólo por eso y por la clásica puesta en escena de Lajos Koltai, esta producción logra no caer en el olvido.

 

LEJOS DE ELLA

LEJOS DE ELLA

Película que habla sobre una enfermedad, como el alzheimer, pero que evita todo golpe de sensacionalismo o sentimentalismo sobre el tema. A partir de esta condición mental, cuenta una historia de amor, con personajes maduros, sumamente profunda.

La actriz Sarah Polley, de 28 años, hace su debut como realizadora, de esta historia, de Alice Munro. Y tal vez lo hace, bajo la influencia de Isabel Coixet, con quien filmó Mi vida sin mí, donde también una enfermedad, daba lugar a un relato que exploraba otros caminos.

Si el filme de Polley, tiene un gran acierto, es en el aspecto narrativo. Sin embargo, presenta parlamentos en los que se excede, al plantear ciertas conclusiones, como los del personaje interpretado por Olimpia Dukakis. La película, está armada a propósito por situaciones temporales que se confunden y mezclan, como si el propio alzheimer, se hubiera apoderado de la forma y el público, sólo recibe chispazos de lucidez, que permiten ir adivinando un todo. La elección del punto de vista del esposo de la protagonista, refuerza la extrañeza y el vigor de todo el argumento.

Sara Polley, sorprende agradablemente como directora, en este filme en el que se animó a contar un relato de gente madura; algo que el cine está olvidando lentamente. A partir de una enfermedad, que se funda sobre el olvido, Lejos de Ella se plantea como una emocionante historia sobre el amor, el engaño, la culpa y la posibilidad de que los errores del pasado, sean perdonados.


 

TRANSYLVANIA

TRANSILVANIA

Cinta del argelino-francés Tony Gatlif, con imágenes de gran fuerza visual y planos dramáticamente desoladores, realizados para transmitir el frío y aspereza de sus personajes. Los protagonistas, seres sin raíces físicas ni emocionales, son expuestos al ritmo frenético de sus ensoñaciones.

Tony, otorga a la música –compuesta por él mismo y por Delphine Mantoulet– un papel protagónico. Las letras y acordes, hablan del desarraigo y del sueño de felicidad, del vacío y de la desorientación afectiva. El filme, se sirve del surrealismo, para reflejar anhelos, miedos e insatisfacciones.

Transylvana, es una película de sensaciones, de descargas de vida y de dolor, con momentos de desbordante belleza visual y musical. Las canciones y bailes, sirven con eficacia, para recrear una cultura y ambientar un amor loco y pasional. Sin embargo, hay que decir que, por momentos, interrumpen la historia.

Por otra parte, el guión es irregular y muestra una progresiva pérdida de fuerza dramática, a medida que avanza la trama.

En cuanto al talento actoral, la interpretación de Asia Argento, brilla con fuerza y vigor, logrando trasmitir, en el espectador, esa pasión que la lleva a convertirse en una auténtica gitana, de alma rebelde e indomable. El turco Birol Ünel, encarna con autenticidad al hombre desencantado y solitario, pero dispuesto a arriesgarse.

Finalmente, hay que rescatar que Tony Gatlif, ofrece un cine distinto al habitual; una propuesta para un público adulto, que prefiera el cine un tanto surrealista, de sensaciones y arranques emocionales, de estampas cómico-folklóricas y de gusto por los encuadres en primeros planos.

 

SIN LUGAR PARA LOS DÉBILES

SIN LUGAR PARA LOS DÉBILES

Agradable película de los hermanos Joel y Ethan Coen, que prueba la plena madurez, que han alcanzado como cineastas. En la obra del escritor Cormac McCarthy, han encontrado temas y personajes, con los que pueden identificarse combinado de forma extraordinaria, sentires y miradas, que generan una buena adaptación.
Asesinos, dinero, códigos morales, sentido de la justicia y crueldad, dominan con frecuencia el universo de los Coen. Esto, unido a la senda literaria de McCarthy, realza y proporciona credibilidad, a una historia, que se desarrolla en algún lugar de la frontera México-Estadounidense.

Esta película, es un producto de impecable caligrafía cinematográfica. La narración, salta de uno a otro personaje con naturalidad y la tensión, alcanza niveles altísimos. Sus tres historias, la de un sheriff, la de un cazador de antílopes y la de un asesino a sueldo, se entrelazan con armonía y solvencia, en el particular estilo de los hermanos Cohen. La violencia más atroz, se funde y envuelve con un negrísimo sentido del humor y una sensación de tragedia, que recorre todo el filme.

Hay violencia, dura e impactante, desagradable si se quiere, pero también, es claro que no se busca el regodeo. En la cinta, funciona muy bien la sobriedad y equilibrio de los personajes. Además, aparecen algunas reflexiones sobre la libertad, la responsabilidad, al anhelo de un hogar tranquilo y la implantación de un orden justo, que no llega. Incluso, se alude al universal deseo del encuentro con Dios, en la vida de seres maduros.

En conclusión, una buena película. Una cinta, en la que sus directores son fieles a una obra literaria, con la que recobran su poder narrativo y espectacularidad. Un filme en el que el arte y el entretenimiento, se dan la mano.

 

PETRÓLEO SANGRIENTO

PETRÓLEO SANGRIENTO

Tras haber dirigido cintas tan dispares como Boogie Nights y Magnolia, Paul Thomas Anderson presenta una producción de 158 minutos, que permite el lucimiento absoluto de Daniel Day-Lewis.

Con una fotografía austera, aunque repleta de bellas y áridas panorámicas, esta cinta narra la degradación del ser humano, a través del poder y lo hace, de un modo doblemente meritorio: en primer lugar, porque muestra la corrupción del alma a través de varios personajes, que evolucionan a la par y en segundo lugar, porque logra que, al igual que los propios protagonistas, el espectador no se percate de las fatales consecuencias, de dicha ruina, hasta que ya es demasiado tarde.

Realizada y estructurada a modo de biografía, Anderson retrata de manera magistral la codicia y el afán de poder, en dos mundos: el religioso y el empresarial. Para ello, se vale de dos personajes: un magnate del petróleo, Daniel Plainview y un pastor, Eli Sunday.

La película, se erige como un cruel retrato de la codicia humana, enmarcado en la extremadamente puritana sociedad de los Estados Unidos, de principios de siglo.

Otro aspecto que merece destacarse del filme, además de su apasionante y densa historia, es la interpretación de Daniel Day-Lewis, merecedor sin duda alguna, al premio Oscar como Mejor Actor Protagónico, este año.

Sobresale también la música, que además de ser una obra brillante en sí misma, contribuye de manera fantástica, a crear las atmósferas del filme.

Petróleo Sangriento, es una película de sensaciones, que consigue ese efecto ciñéndose a una historia muy convencional; lo cual resulta inconmensurablemente meritorio, en el cine de hoy.

 

EL ORFANATO

EL ORFANATO

A pesar de todos los laureles y nominaciones a premios, que ha recibido en el exterior, es sencillamente una cinta de terror muy bien rodada e interpretada, que a pesar de los altibajos que se perciben a lo largo de su metraje, se observa con interés e incluso, generará alguno que otro grito, de los espectadores que se dejen asustar. Al largometraje, le falta cierta complejidad a la hora de describir a los personajes y no profundiza en las relaciones que se pueden dar, entre algunos de ellos, como cuando el público se queda sin saber cómo afecto la desaparición de su hijo, a la relación Carlos y Laura.

Por otro lado, esta propuesta de Juan Antonio Bayona y del guionista Sergio Sánchez, tan sólo se limita a reunir una serie de lugares comunes, que casi siempre se encuentran en filmes pertenecientes a este género, insertándose con mayor o menor fortuna, durante la narración. Lo que resulta imposible obviar, es su estupenda puesta en escena, sus vestuarios, su dirección artística y la inquietante atmósfera de algunos de sus pasajes. Fabulosos, resultan sus minutos finales, en los que los elementos sobrenaturales se mezclan con el amor de una madre.

La actuación de casi todos los intérpretes, es notable, salvo en el caso de Fernando Cayo, a quien quizás le falte algo de naturalidad. En cambio, el trabajo de Belén Rueda brilla con singular intensidad. Y finalmente, el niño Roger Princep, se convierte en una grata revelación de esta entretenida película.

 

SWEENEY TODD: EL BARBERO DEMONÍACO DE LA CALLE FLEET

SWEENEY TODD: EL BARBERO DEMONÍACO DE LA CALLE FLEET

Este es un largometraje técnicamente intachable, con una fotografía sobresaliente, música maravillosa y una puesta en escena, que derrocha elegancia. La producción, se enmarca en grandes escenarios lúgubres, sumamente melancólicos, realizados en su mayoría, por el maestro Dante Ferretti. Cuenta además, con una fotografía de colores opacos, que ayuda a dibujar el ambiente sombrío de la época. Se trata, de un drama fantástico, basado en pasiones humanas y actos grotescos, con una música de letras impactantes, hostiles y tétricas, que seguramente no llegará a muchos, por la falta de costumbre, del público, frente a este género cinematográfico.

Tim Burton, su director, elige un elenco, no necesariamente por las habilidades vocales sino actorales. Johnny Depp, musicalmente desentonado, trata de aportarle emoción y fuerza a su personaje. Helena Bonham-Carter, por su parte, brinda una asombrosa actuación y su voz, suena simplemente fantástica. Alan Rickman, es perfectamente maligno, sin medias tintas. Timothy Spall, es un secuaz genial y Sacha Baron Cohen, desencadena la venganza de forma estupenda y colorida.

En líneas generales, Sweeney Todd es una agradable película, aunque está lejos de ser lo mejor de Tim Burton. A pesar de todos sus premios y nominaciones, de las excelentes críticas que ha recibido, por parte de la prensa estadounidense y pese a que contiene todos los ingredientes, para convertirse en un nuevo clásico, hay algo que no termina de llenar y ese algo es su duración. Con un metraje de casi dos horas, la adaptación de este oscuro musical, de Broadway, puede llegar a exasperar a todo aquel, que no esté familiarizado con el universo de Burton. Su arranque, se detiene en exceso, en una sucesión de números musicales, muy logrados, pero extenuantes para cierto tipo de espectador, sobretodo por la carencia casi total de prosa a lo largo de la cinta.

Swenney Todd, es una bella película, con una trama divertida, aunque quizá un poco previsible y cuyo principal handycap, recae irónicamente en su base musical. El hecho de que esté nominada a los Premios Oscar al Mejor Diseño de Vestuario, al Mejor Actor Protagónico y a la Mejor Dirección Artística y no lo esté a la Mejor Banda sonora, dice mucho de cuáles han sido las prioridades, de su director, a la hora de realizar la producción.

 

MONSTRUO – CLOVERFIELD

MONSTRUO – CLOVERFIELD

Si lo que buscaba esta producción de J.J. Abrams, escrita y realizada por dos de sus colaboradores en las series de televisión Felicity, Alias y Perdidos, era un lenguaje de narración hiperrealista, lo que consigue es develar lo incoherente de aspectos como su fotografía y la fallida puesta en escena. Si los realizadores, buscaban generar en el espectador la sensación de inmediatez, lo que consiguieron fue mostrar el mayor problema de toda la cinta: el nulo espesor dramático de sus personajes y lo burdo de sus motivaciones.

Aunque su duración, ni siquiera alcanza la hora y media, posee una introducción de casi 20 minutos; demasiado larga y que no consigue su objetivo, darle profundidad a los diversos personajes que aparecen en la historia y generar empatía con los espectadores. Monstruo, es un filme con mareantes escenas, en las que en no pocas ocasiones el espectador tiene ganas de apartar la mirada de la pantalla, no por lo escalofriante de su contenido, sino por el exacerbado y exagerado movimiento de cámara, que los realizadores lanzan contra cualquier retina.

Quizás uno de los aspectos mas meritorios, lo constituye su promoción y campaña publicitaria, una de las más grandes del último año. Pero en relación con los elementos estrictamente cinematográficos, la cinta presenta un argumento simple y trillado.

Son destacables en esta producción, sus decentes efectos especiales, al menos si se tiene en cuenta el presupuesto de la cinta (25 millones de dólares). La música y los efectos de sonido, sobresalen y el filme, deja un nuevo monstruo para la Meca del cine.

 

EXPIACIÓN, DESEO Y PECADO

EXPIACIÓN, DESEO Y PECADO

“Atonement”, es el texto en el que ahora se basa el responsable de Orgullo y prejuicio, Joe Wright, para presentar su más reciente trabajo; un filme que ha obtenido una buena acogida, tanto por parte de la crítica como del público, especialmente en el Reino Unido.
Ésta, es una de esas sensibles historias tradicionales, que muchas veces se echa de menos en la cartelera contemporánea. Es probable que buena parte de los espectadores que la vea, tenga la sensación que en ocasiones el relato no avanza y que no hubiera sido complicado, haber aligerado el metraje de la cinta. Y quizás, ese sea el aspecto más flojo de esta película, a la que sin embargo, merece la pena darle una oportunidad; porque quien busque una propuesta en la que se representen con inteligencia los conflictos y los dilemas de unos personajes, que se ven abocados a la desgracia, aquí lo encontrará.

El largometraje, cuenta con una puesta en escena agradable, que incluye planos dotados de hermosura y con gran composición técnica, que sólo los más grandes realizadores saben ejecutar con naturalidad. La conjunción de lo anterior con otros elementos como la banda sonora de Dario Marianelli o el diseño de producción, ayudan a crear una magnífica ambientación. Y como si lo anterior no fuera suficiente, el filme también cuenta con unas admirables interpretaciones de James McAvoy, Keira Knightley y, sobre todo, Saoirse Ronan y Romola Garai, que dan vida al mismo personaje, pero con edades distintas. Un caso aparte, lo constituye Vanessa Redgrave, sencillamente magistral, en el escaso tiempo que aparece en pantalla.

 

GÁNSTER AMERICANO

Ganster americano

Aunque no se trata de una propuesta aburrida, es obvio que su duración es excesiva y que se podrían haber eliminado, de la narración, algunos de sus pasajes; en particular aquéllos relacionados con problemas sentimentaloides.

La película, no es capaz de encontrar un necesario equilibrio entre los principales personajes de la historia, de tal modo que el espectador, seguirá con más entusiasmo las andanzas del peligroso Frank Lucas, interpretado por Denzel Washington, que las del íntegro Richie Roberts, personificado por Russell Crowe. Ahora bien, algo que hay agradecerle al último trabajo de Ridley Scott, es que su guión no sea enredado.

Tampoco merece reparo alguno, el elenco escogido. Los dos protagonistas, actúan de forma impecable: desde un Denzel Washington que se adueña de la pantalla en el prólogo del relato, hasta un Russell Crowe que resulta creíble en un papel complicado, pues no es fácil ponerse en la piel de una persona dispuesta a cumplir la ley y a esquivar la corrupción que le rodea. Los intérpretes secundarios, por su parte, ayudan a darle brillo al reparto, pero lo cierto es que tanto Cuba Gooding Jr. como Carla Gugino, se dejan ver en pocas escenas.

En conclusión, una cinta excesivamente larga; a la que le sobran innecesarias escenas de pobre melodrama, pero que posee buenas actuaciones, por parte de sus protagonistas, quienes logran meter al espectador en una historia de contrabando de drogas y policías.

 

CRÍTICA L A LEYENDA DEL TESORO PERDIDO 2: EL LIBRO DE LOS SECRETOS

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Posee un guión endeble y aburrido, algo que se hace especialmente evidente, en la primera mitad del largometraje. Los responsables de su escritura, se han limitado a añadir una sarta de ridículos acertijos, que el protagonista y su equipo, resuelven con una pasmosa facilidad y que restan credibilidad a un relato, ya de por sí, estrafalario. Los chistes malos y las situaciones, supuestamente graciosas, ocurren sin descanso, provocando que buena parte del público se sienta abochornado.

La segunda parte del filme, cuando la narración nos lleva hasta una cueva oculta, mejora un poco, pero ya es muy tarde -y ésta, es una agridulce recompensa- para un viaje repleto de altibajos, en el que se dejan sentir las peores banalidades, que se puedan hallar en una superproducción. Además, el compositor Trevor Rabin, parece empecinado en que su música se escuche durante casi toda la película, encontrándose el espectador, de nuevo, ante una banda sonora ruidosa.

En cuanto al reparto, está Nicolas Cage, que en esta ocasión quiere competir con Justin Bartha, para ver quién de los dos dice o hace el mayor disparate del filme. Diane Kruger, sigue siendo irrelevante. Lo mejor, quizás, sea la presencia de Ed Harris que se toma muy en serio su trabajo. Jon Voight, por su parte, definitivamente ha quedado relegado a colaborar en superficiales producciones de Hollywood. Harvey Keitel, se limita a aparecer durante unos escasos minutos, en la cinta; mientras que la participación de Helen Miren, está del todo desaprovechada, con unos diálogos escuetos y limitando, su interpretación, a un excesivo número de expresiones de asombro.

En conclusión, una cinta que nos presenta más de lo mismo. Una secuela, que se explica tal vez porque detrás, de este proyecto, se encuentra Jerry Bruckheimer, un poderoso productor comercial, que a este paso va camino de convertirse en uno de los más importantes forjadores de sagas de la pequeña y la gran pantalla.

 

CRÍTICA SOY LEYENDA

Soy Leyenda

El punto de partida del filme, es verdaderamente sugerente, pero la cinta dista de ser una película brillante. Por momentos, resulta entretenida y mezcla con decoro el drama y el espectáculo. La estructura del guión, no es la más adecuada, pues sitúa al protagonista y relata su pasado, mediante unos torpes insertos de grabaciones televisivas y unos no menos obtusos flash backs…

El diseño de producción y la interpretación mesurada de Will Smith, consiguen hacer sentir al espectador un ambiente de soledad y de naturaleza trágica. Pero según van transcurriendo los minutos, el público empieza a sospechar que la película tiene poco más que contar, o no está interesada en hacerlo. Sólo existe, en función de Smith como estrella y de los efectos visuales, no tan brillantes como cabría esperar. Se echan de menos, elementos clave de la novela original, los cuales no son sustituidos por otros y de ellos tampoco se ofrecen nuevas lecturas ni planteamientos.

La utilización de los efectos sonoros, cobra una especial relevancia, de ahí que la banda sonora de James Newton Howard, apenas destaque y tan sólo se utilice para secuencias puntuales.

En conclusión, a este largometraje le faltó un poco más de rigor en el planteamiento, sobretodo si se considera que se trata de un enésimo remake. Un filme, que no aporta a la leyenda original sino la escasez intelectual y el exhibicionismo digital, propios de nuestra época. Proclamar que el filme es una mala película, quizás sea exagerado. Pero terminar pensando que es prescindible es casi peor. Como curiosidad, vale la pena señalar que, Emma Thompson, tiene un pequeño papel, justo al principio de la cinta.

 

LA BRÚJULA DORADA